¿Pueden comer los perros comida para gatos?

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Esta pregunta es muy común para las personas que convivan con los dos animales. La respuesta es que si lo hacen de vez en cuando no pasa nada, el problema viene si se convierte en una costumbre y perro y gato comparten dieta habitualmente. Esto podrá acarrear problemas nutricionales y de salud.

Ya te hemos dado respuesta a la pregunta ¿Pueden comer los perros comida para gatos?, ahora te vamos a explicar el por qué y los problemas que podría ocasionar en la salud de tu perro.

Separa las dos alimentaciones

Intenta que los cuencos de pienso del gato y del perro no estén juntos. Los perros son unos fantásticos ladrones de comida, así que ten por seguro que si dejas la comida del gato ahí se la va a comer.

Intenta si es posible que coman en dos habitaciones diferentes o poner la del gato en un sitio inaccesible para el perro para evitar tentaciones.

Diferencias entre comida de perros y de gatos

Aunque a nuestros ojos pueden resultar muy similares, nutricionalmente son bastante diferentes.

La comida para gatos contiene casi el doble de grasa que la de los perros y por lo tanto un numero mayor de calorías. Los perros que coman comida para gatos habitualmente serán muy susceptibles de padecer obesidad, diarreas o vómitos.

Otra gran diferencia entre las dos comidas son las proteínas. La comida para perros contiene al menos un 18% de proteínas mientras que la de los gatos supera el 26%. Por lo tanto si el perro come la comida del gato estará recibiendo un aporte de proteínas mucho mayor de lo que necesita.

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Posibles problemas de salud

El resultado de que tu perro coma habitualmente comida para gatos es un desequilibrio bastante importante de proteínas, vitaminas y minerales. Sobre todo una falta de vitamina E y Zinc.

La comida de gatos, como hemos comentado antes, tiene mas grasa que la de los perros, esto puede acarrear un páncreas dañado que de lugar a una pancreatitis.

Lo mismo pasa con las proteínas, el exceso de estas puede hacer trabajar mas al hígado y a los riñones, pudiendo producir problemas hepáticos o renales.

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